Crisis venezolana y problemática actual…

 

La maldición de convertir al país y a su sistema productivo en un sector “parásito e inútil”

El prestigioso economista peruano Jürgen Schuldt[1] establece la tesis de que somos pobres porque somos ricos y configura como se distorsiona la economía y las actividades productivas de un país que se inclina a depender de la renta de las exportaciones de recursos naturales o productos primarios (materias primas). Explica las principales patologías que genera este esquema de acumulación, destacando a la “enfermedad holandesa” como un efecto no deseado para este tipo de modelos de desarrollo. Este fenómeno denominado así por su origen nórdico, pretende explicar la deformación que sufrió el aparato productivo holandés al comenzar a recibir divisas adicionales por concepto rentas de explotación de recursos naturales[2]. El ingreso abrupto y masivo de divisas conllevó a una sobrevaluación del tipo de cambio y a una pérdida de competitividad (en especial, del sector manufacturero). Los recursos comenzaron a migrar del sector secundario a los segmentos no transables (como la importación para consumo interno por ejemplo) y al sector primario-exportador, distorsionando la estructura de la economía, al recortar los fondos que pudieron ir a sectores que propician mayor valor agregado y efectos de encadenamiento (Schuldt J. 2004). 

En el caso venezolano, nunca hubo un sector secundario fuerte que se fuera debilitando con el tiempo, siempre ha sido básicamente un modelo primario exportador. Primero con el café y cacao, e iniciando el siglo XX el petróleo pasó a tener el papel relevante en la materia. Este ejemplo de la enfermedad holandesa, muestra claramente como un sector secundario de la economía, pierde competitividad progresivamente en la mayoría de los modelo de desarrollo de este tipo.  Y para el caso venezolano que nunca contó con un segmento secundario exportador, se hace mucho más difícil impulsarlo desde cero, otorgándole toda la vitalidad que merece.

Poco se avanzó en esta materia a lo largo del siglo XX, la idea de “sembrar el petróleo[3]” en Venezuela para disminuir la dependencia y vulnerabilidad del país de estos ingresos “fáciles” quedaron solo como una preocupación de intelectuales, académicos y por supuesto de los políticos en cada una de las campañas presidenciales que catapultaron a muchos al poder. No se supo aprovechar el excedente generado por el petróleo para impulsar “la economía progresista y sana” a la cual hace referencia Uslar Pietri[4], más bien lo que se logró fue condenar a la maldición de convertir al país y a su sistema productivo en un sector “parásito e inútil” (Pietri U. 1936)

Es así como Venezuela en la actualidad, presenta la mayor concentración de todos los países de Latinoamérica en productos de exportación, es decir, tiene un sector exportador que depende casi exclusivamente de un solo producto[5]. Otros países con alta concentración son Paraguay, Ecuador y Honduras


[1] Doctor en Economía por la Universidad de Saint Gallen (Suiza) y profesor principal del Departamento Académico de Economía de la Universidad del Pacífico (Lima, Perú).

[2] En el caso holandés, el petróleo descubierto en el mar del norte en los años 60`s, Véase: http://es.wikipedia.org/wiki/Mal_holand%C3%A9s

[3] El origen de tan célebre frase se discute hasta hoy día en la sociedad venezolana, sin embargo, esta investigación se limitará a corroborar como cierto el origen de la frase por parte de Arturo Uslar Pietri, ensayista y poeta venezolano, quien la acuño el 14 de julio de 1936,como el titulo del editorial del diario “Ahora”, dicho artículo puede apreciarse en: http://www.analitica.com/bitblio/uslar/sembrar_el_petroleo.asp

[4] Arturo Uslar Pietri (1936). Sembrar el Petróleo: Urge crear sólidamente en Venezuela una economía reproductiva y progresiva. Urge aprovechar la riqueza transitoria de la actual economía destructiva para crear las bases sanas y amplias y coordinadas de esa futura economía progresiva que será nuestra verdadera acta de independencia. Es menester sacar la mayor renta de las minas para invertirla totalmente en ayudas, facilidades y estímulos a la agricultura, la cría y las industrias nacionales. Que en lugar de ser el petróleo una maldición que haya de convertirnos en un pueblo parásito e inútil, sea la afortunada coyuntura que permita con su súbita riqueza acelerar y fortificar la evolución productora del pueblo venezolano en condiciones excepcionales.

[5] Véase, Mauricio de la Cuba y Arturo Ormeño, La volatilidad del sector primario exportador: Una aproximación al caso peruano, en: http://8.6.93.82/docs/Publicaciones/Documentos-de-Trabajo/2003/Documento-Trabajo-13-2003.pdf

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Acerca de ejecritico
Estudiante del Master en Administración y Gestión Pública e Ingeniero de Petróleo.

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